
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
Hay preocupación en el sector por la falta de estabilidad y apoyo del gobierno. Esta navidad fue de las peores, según indicaron.
Actualidad26 de diciembre de 2024San Luis cierra un año en el que el turismo, uno de los sectores estratégicos para su economía, parece haber tocado fondo. Las reservas para esta temporada están muy por debajo de los niveles alcanzados en años anteriores, y el panorama para los empresarios turísticos y cabañeros no podría ser más desolador. Pero la crisis no llegó sola: es el resultado de la falta de políticas claras, la improvisación y una cadena de errores del gobierno de Claudio Poggi.
El despropósito comenzó con el programa Conexión San Luis, una idea del jefe de prensa del gobernador, Diego Masci. Publicitado como la solución para atraer visitantes y conectar la provincia con el país, este plan fracasó estrepitosamente. Las cifras presentadas por el gobierno parecen más producto de la imaginación de algún creativo que reflejo de la realidad: las localidades turísticas estuvieron más vacías que nunca, y la presencia de turistas para las fiestas navideñas fue prácticamente anecdótica.
Para colmo, el reciente cambio de ministro dejó al área acéfala justo al inicio de la temporada. Si había alguna esperanza de un golpe de timón, se desvaneció rápidamente.
Los empresarios del sector no ocultan su frustración. “Los foros que organizó el gobierno no sirvieron para nada. Solo nos usaron para la foto, para hacer campaña política. Mejoras reales no hubo”, confesó un cabañero de Potrero de los Funes, uno de los destinos más emblemáticos de la provincia.
Por su parte, el turismo interno, históricamente un salvavidas para San Luis en tiempos de crisis, también está en coma. El ajuste brutal sobre los trabajadores estatales—motor económico de la provincia—ha reducido drásticamente su capacidad de consumo. Las familias optan por escapadas de un día a los ríos o parques, evitando el gasto en alojamiento y otros servicios.
El gobierno, mientras tanto, destina millones en publicidad en canales nacionales, intentando vender una San Luis idealizada que poco tiene que ver con la realidad. Ni siquiera en tiempos de vacaciones logra captar la atención de potenciales visitantes, lo que pone en evidencia no solo la desconexión con el sector, sino también la falta de imaginación para diseñar políticas eficaces.
Lo que está en juego no es solo una temporada perdida, sino la viabilidad de un sector que lleva meses resistiendo el embate de la incompetencia oficial. Con empresarios y trabajadores ahogados por la falta de apoyo, San Luis corre el riesgo de consolidarse como un destino olvidado en el mapa turístico nacional.
La intervención de Masci en el área, lejos de aportar soluciones, profundiza el desastre. En este contexto, el 2025 no se perfila como un año de recuperación, sino como otro capítulo de una política turística que parece diseñada para fracasar.
San Luis, que alguna vez fue un modelo a seguir, hoy es un ejemplo de cómo no hacer las cosas.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.