
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
En una nueva sesión de catar humo, nos adentramos en la matriz de la rosca, con sus personajes y acciones más insólitas. También nos sumergimos en el tongo más profundo, para traerles a ustedes las novedades políticas de San Luis.
Sean bienvenidos a un nuevo convite.
DE SEGUNDA MANO
Alberto Rodríguez Saá continúa recorriendo la provincia y desarrollando charlas con periodistas, vecinos y dirigentes justicialistas.
Esta semana estuvo en las localidades de Buena Esperanza, Villa Mercedes, La Toma y San Martín. La recorrida dejó varias cuestiones políticas para analizar, pero lo más importante fueron las definiciones que el líder peronista dio, sobre la actualidad del gobierno provincial.
En su pasó por San Martín tiró uno de los factos más claros para explicar la gestión de Poggi, "no tiene el ADN puntano", dijo, remarcando los altos niveles de improvisación con los que se maneja el gobierno.
También lo catalogó como una “segunda marca”, que copia cosas pero las hace mal, deficientes. “Estamos retrocediendo, hay mediocridad, falta de visión y de un plan estratégico”, advirtió el ex gobernador de San Luis.
Porque San Luis no era Suiza, pero era un modelo de gestión exitoso con identidad propia, con obra pública, desarrollo y derechos garantizados. Ahora, en apenas meses, Poggi convirtió la provincia en un páramo de incertidumbre, paralizó la inversión estatal, desarmó la contención social y dejó que el miedo se instale como política de gobierno.
"Miramos el San Luis del futuro mientras Poggi y su gente piensan qué negocios harán", remató el Alberto, sintetizando el principal objetivo de un gobierno más preocupado por engordecer las arcas personales que las políticas de Estado.
CON LAS EDITORIALES EN REMOJO
En el ex Canal 13 reina el caos y la incertidumbre. La señal pública cuesta millones al gobierno provincial, pero su audiencia no despega ni con la ayuda de la publicidad oficial y los trolls pagos que intentan inflar las vistas. La ecuación es simple, nadie ve lo que no tiene contenido atractivo, y menos aún si está diseñado para aplaudir cada ocurrencia del oficialismo sin cuestionamientos. Lo preocupante es que, lejos de revisar su estrategia, las cabezas de la emisora han optado por el camino más clásico del poder, el control editorial en tiempos electorales.
La bajada de línea llegó con destinatarios claros. Por ejemplo, Mario Otero, viejo militante del anti peronismo devenido en fanático del poggismo, recibió una orden directa, moderar sus críticas al intendente Jorge Gastón Hissa. La advertencia provino de la dirección del canal, que bajo la gestión de Emanuel Moreno –el hombre de confianza de Facundo Santarone en los medios estatales–, se encarga de mantener alineado el discurso oficial. Otero, que en otra época hubiera hecho un escándalo por semejante censura, esta vez se limitó a un par de quejas de pasillo antes de sentarse a negociar. El periodismo combativo tiene un precio y, al parecer, ya acordaron el monto.
Resulta curioso ver cómo quienes se autoreferenciaban como guardianes de la libertad de prensa se vuelven obedientes cuando las propuestas son suficientemente redituables.
La independencia editorial y la ética periodística, que tanto declamaban cuando la gestión anterior estaba en el poder, se desmorona frente a la pauta y los aprietes. Hoy, el periodismo crítico en San Luis es una especie en extinción, mientras el oficialismo de Claudio Poggi ajusta los hilos de los medios para que su relato suene alto y claro. Tal vez algunos prefieran el calor de los billetes al frío incómodo de la verdad.
UN PARCHE DEMASIADO CARO
El Gobierno provincial habilitó esta semana el puente Nº 2 de la Autopista de las Serranías Puntanas. El acto pretendió ser un megashow con intendentes y dirigentes poggistas, vendiendo un “parche” como una transformación fundamental. Solo faltaron los fuegos artificiales, para que el relato estuviera completo.
Pero a pesar del optimismo del relato poggista, la mega inauguración fue solo un parche para arreglar un puente. Al propio gobernador Poggi le costó explicar de qué se trató la obra: primero dijo "inauguración", después "reinauguración" y finalmente lo remató con un escueto "es un arreglo". Un sincericidio en tiempo real.
El Diario de la República, en su mesa 5, hizo hincapié sobre la postal del show de la inauguración con el imponente Hospital Ramón Carrillo de fondo. Un contraste que expone, sin necesidad de discursos, el abismo entre las prioridades de la gestión anterior y la actual.
Pero si vamos a los números, el despropósito escala, el arreglo del puente costó $235 millones, una cifra sospechosamente similar a los $277 millones que el gobierno destinó a municipios aliados para hacer festivales.
APOSTILLAS DE LA PRIMERA SEMANA DEL CONCEJO
Arrancó el Concejo Deliberante capitalino con dos platos fuertes, el discurso inaugural de Jorge Gastón Hissa y la primera sesión ordinaria. El intendente, fiel a su estilo, se despachó con una pintura impresionista de San Luis, donde la ciudad es casi una postal suiza. Un relato de fantasía que se desmorona apenas uno pisa la calle y se encuentra con montañas de basura y los barrios en su peor momento.
Y después vino la sesión, donde la presidenta Laura Sánchez, hizo gala de su talento para la opacidad. La concejala, que parece haber tomado cursos avanzados de sigilo institucional, decidió que la nómina de contratos del Concejo es un documento clasificado digno de la CIA. Este secretismo no tardó en levantar polvareda, los pasillos políticos ya susurran nombres comprometidos, algunos ligados a su otro espacio, el club de fútbol que preside.
Si así arranca la temporada, más vale ir preparando el pochoclo. Si Sánchez tuvo como el piso de su debut, vender su banca, es inimaginable lo que pueda suceder.
Y SE MARCHÓ
Y hablando del Concejo, hay un rumor que resuena con el sonido de un estruendo. Se trata de la renuncia de Agustina Arancibia Rodríguez a su banca.
La ex presidenta dejará su lugar aparentemente para asumir un cargo nacional. De la mano de su padre, el diputado Alberto Arancibia, conformarán la pata poggista de un ala de la Libertad Avanza.
Su gestión al frente del Legislativo fue de mala a muy mala, con conflictos laborales, sesiones sin realizarse, sin diálogo y con una administración que se cansó de violar el reglamento.
Habrá que ver cómo se reconfigura un bloque que sigue perdiendo fuerza y que tiene a otro edil (Mario Silvestri) con la misma inquietud de abandonar el barco. ¿Se rompe el oficialismo antes de las elecciones?
NO CAMINA MÁS
Esta semana varios oficiales de la Policía Caminera de San Luis se encontraron con la notificación de que fueron trasladados arbitrariamente. Desde los encargados para abajo, hay una larga nómina de agentes que fueron asignados a otro lugar.
La medida generó malestar y abrió la incógnita de qué pasará con la mencionada repartición. Hay más dudas que certezas y la preocupación cada día se incrementa.
El ministerio de Nancy Sosa disolverá la Policía Caminera para darle las rutas a la gendarmería. Es una de las posibilidades que se escuchan como rumores en la Jefatura y evidencia una falta total de planificación en materia de seguridad.
La realidad es que el gobierno sigue ajustando por el lado de los trabajadores y ahora le tocó a la Policía.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.