
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
El gobernador hizo caso omiso del pedido de la Secretaría de Ética y mostró las fotos de un casamiento premium. La ostentación y la bronca de los trabajadores de la Agencia de Noticias por la insólita cobertura del evento.
Actualidad29 de diciembre de 2024La política en San Luis siempre da para todo, pero esta vez Claudio Poggi se superó. No contento con su papel de gobernador, decidió jugar a ser juez de paz y wedding planner. El evento en cuestión: el casamiento del intendente interino de Merlo, Leonardo Rodríguez, una fiesta que pasó de la categoría "personal" a convertirse en un insólito espectáculo político financiado –directa o indirectamente– por los recursos del Estado.
Lo curioso no fue solo la presencia de Poggi en el evento, sino su activa participación: les tomó juramento a los novios, como si de un acto oficial se tratara, y luego utilizó la Agencia de Noticias San Luis (ANSL) para convertir la boda en un folletín propagandístico.
Rodríguez, en un alarde de originalidad, había prometido casarse si Poggi ganaba las elecciones. Una "promesa de campaña" que el gobernador no solo celebró, sino que también decidió publicitar como un logro de gestión. La ANSL, siempre presta a obedecer, publicó una nota rebosante de adulación, con frases como: “Las promesas de campaña deben cumplirse, y el Gobernador lo hace todo el tiempo”.
Esto ocurre pocos días después de que la Secretaría de Ética y Control de Gestión emitiera un llamado a la mesura, instando a los funcionarios a evitar publicaciones que pudieran interpretarse como alardes innecesarios. Pero, al parecer, lo que aplica para unos, no aplica para el jefe máximo.
Es irónico recordar que, en su rol de opositor, Poggi era uno de los principales críticos del supuesto uso político de los medios estatales por parte de gestiones anteriores. Hoy, su propia administración ha transformado el canal y las plataformas oficiales en una maquinaria de propaganda personal, donde la narrativa gira en torno a culpar al pasado y glorificar un presente que no parece tan brillante.
El responsable de esta estrategia, Diego Masci, ha demostrado ser más efectivo como polemista en redes sociales que como jefe de comunicación. Bajo su mando, el aparato mediático oficial se ha desgastado en contenidos que rozan el absurdo, como promocionar una boda bajo el sello gubernamental.
Mientras tanto, los trabajadores de la ANSL no pudieron ocultar su malestar ante la cobertura forzada del evento. "¿Qué sigue?", se preguntan entre murmullos. "¿El gobernador apadrinando bautismos u oficiando de cura en las comuniones?"
La política de Poggi, basada en la imagen y la gestualidad, parece haber cruzado una línea que no muchos están dispuestos a tolerar, al menos así lo demostraron las redes sociales. Y mientras el gobernador busca humanizarse con promesas y anécdotas como esta, las grietas en su estrategia de gobierno y comunicación se hacen cada vez más evidentes.
Un casamiento es un acto privado, pero cuando los recursos del Estado entran al salón, la fiesta deja de ser íntima y se convierte en un reflejo de prioridades mal enfocadas. Poggi, con su reciente incursión como maestro de ceremonias, no hizo más que reafirmar lo que ya sabíamos: en su gestión, el show debe continuar.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.