
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
Sumido en la soberbia que lo caracteriza no hizo autocrítica alguna de la administración que encabeza. Golpes a la prensa y acto que no tuvo acompañamiento popular.
Actualidad01 de marzo de 2024Estaba claro no hay nada que festejar, pero hasta los más opositores esperaban algún anuncio, una línea a seguir, un esbozo de propuestas y nada de eso ocurrió. El discurso de Gastón Hissa, este viernes en el Concejo Deliberante, fue tal cual su función como intendente. Una amalgama entre amateurismo, con una falsa moral y el dedo señalador de un “acusador” que se cree por encima, aún de los propios vecinos de la Ciudad.
La escena esperaba otra cosa, las filtraciones le indicaban que un grupo de las personas que despidió iban a escracharlo por echarlos sin justificación. El mismo Hissa con la obsesión que lo caracteriza, valló el Legislativo municipal como lo hizo en la Municipalidad para evitar tener contacto con la gente. El mismo que repite constantemente que está en los barrios (hasta ahora nadie lo vio), se encierra para no ver a nadie. Una conducta cuasi adolescente que evidencia la incomodidad que tiene al ser intendente.
El relato de su comunicación trata de mostrarlo cercano, una característica de la carece y que demuestra día a día. “Quién nada debe, nada teme”, dice el viejo refrán. Hissa al parecer debe mucho por eso no puede darle la cara ni a los periodistas a los que manda a apretar y después invita al despacho sobrepensando el papelón que ordenó hoy la apertura de sesiones. Con la patota de unos de sus delfines preferidos, el condenado judicial, Edgar Magallanes, quien forma parte de la gestión de manera extraoficial, ya que no puede ejercer ningún cargo por haber sido encontrado culpable de delitos contra el Municipio.
El discurso fue la imagen de los 80 días que lleva de gestión. Sin anuncio de recomposición salarial, obras o políticas serias. No hubo nada, solo una nueva sesión del Hissa fiscal y detractor. Hasta se animó a culpar a la gestión anterior por la pésima administración que lleva su hermano en los servicios públicos. Un momento que despertó más de una mueca en el recinto, entre propios y extraños.
-“Nemo auditur propriam turpitudinem allegans”- Nadie puede alegar a su favor, su propia torpeza. Es un principio universal del Derecho según el cual ninguna persona puede alegar a su favor su propia culpa, en razón a que sus actos y consecuencia son su responsabilidad. Es algo que el autor de ese discurso carente de sentido y lleno de resentimiento no tuvo en cuenta antes de pasarlo al intendente.
Ni siquiera el gobernador Claudio Poggi acompañó a un denostado intendente. Los sobresueldos, los despidos, la violencia institucional y el grave abandono de los barrios han desmejorado la imagen del jefe comunal.
Custodiado a lo Donald Trump, Hissa sigue rifando un capital político al que no le queda mucho hilo. A lo Macri apostó a la “Pesada herencia”, la última línea para tapar una gestión que hasta hoy promete ser las peores que se han visto en la historia contemporánea.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.