
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
ActualidadEl lunesEl frente oficialista tendrá un generoso colchón de recursos para las elecciones. A través de la supuesta jerarquización del Plan PANE, Eugenia Gallardo y Federico Trombotto, ambos candidatos del oficialismo, administran más de 20 mil millones de pesos que, casualmente, se activan justo cuando el poggismo necesita engordar su maquinaria electoral. Con estas partidas millonarias, los dos se ven ampliamente beneficiados en su carrera política.
Trombotto, en su afán por asegurarse una banca, va como candidato a senador por el departamento San Martín, un lugar en el que no vive, pero donde compró un campo y dejó su domicilio solo para usufructuarlo electoralmente. Por su parte, Gallardo tiene que hacer un gran esfuerzo para volver a ser diputada, tras un paso más que irrelevante por la legislatura.
Cuando se señala que detrás del PANE hay intereses políticos, no se trata de conjeturas delirantes ni de la típica paranoia opositora. Se trata de datos concretos: el manejo discrecional de los fondos públicos y la falta de transparencia en su ejecución. No es una sospecha, es una realidad que se vuelve cada vez más evidente.
Poggi, que hasta ayer juraba que la política en las escuelas era un pecado capital, ahora mete a sus funcionarios de lleno en las aulas. Claro, no para mejorar la educación, sino para asegurarse de que el PANE sea el único plan que prospere en su gobierno. Al parecer, en la provincia no hay crisis educativa ni problemas estructurales, lo único que importa es que el aparato estatal esté bien aceitado para las elecciones.
Mientras tanto, las familias dudan de la calidad de las viandas, y con razón. Después de más de 200 intoxicaciones, el PANE se consolida no solo como una herramienta de propaganda, sino también como un riesgo sanitario. Pero todo sea por la campaña. Después de todo, 20 mil millones de pesos dan para mucho, menos para alimentar bien a los chicos.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El actual rector de la UNSL empezó a moverse electoralmente por pedido de Terrazas. Criticas de trabajadores por el uso proselitista de los recursos de la UNSL.
Eugenia Gallardo se hará cargo del plan que será usado con fines electorales. La falta de autocrítica del gobernador, la eyección de los radicales y las contradicciones del oficialismo sobre la politización en las escuelas.
Eugenia Gallardo se hará cargo del plan que será usado con fines electorales. La falta de autocrítica del gobernador, la eyección de los radicales y las contradicciones del oficialismo sobre la politización en las escuelas.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.