
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
ActualidadEl lunesLa desesperación en el poggismo se traduce en movimientos torpes y evidentes. Primero, enviaron a sus apoderados a impugnar el logo del Frente Justicialista bajo la excusa que hacía "alusión" al exgobernador, Alberto Rodríguez Saá. Luego, recurrieron a sus operadores mediáticos financiados con fondos públicos para orquestar una serie de operetas contra los candidatos del PJ. Todo esto con un nivel de nerviosismo que roza el papelón.
Podría resumirse con un clásico grito de hinchada: “Poggi tiene miedo, Poggi tiene miedo”. Y es que el temor a Rodríguez Saá no es casualidad, las encuestas internas del gobierno revelan un descontento social que crece a pasos agigantados. Pobreza, inseguridad, salarios atrasados y una gestión que se desmorona son el telón de fondo de un oficialismo que intenta desviar la atención con maniobras desesperadas.
Poggi no cumplió una sola de sus promesas electorales y los problemas que prometió solucionar se han agravado. La pobreza se disparó, la inseguridad es un flagelo y los municipios están sumidos en el abandono. Sin embargo, su obsesionada preocupación sigue siendo la figura de Rodríguez Saá.
Ese amor-odio patológico que Poggi siente por quien alguna vez fue su líder se ha convertido en una constante en su espacio político. Tanto es así que sus editorialistas oficiales parecen más preocupados en pontificar sobre lo que Rodríguez Saá debería hacer que en explicar los fracasos del gobierno actual.
La realidad es que el temor reverencial que el poggismo le tiene al Alberto es más fuerte que cualquier operación. Se refleja en cada decisión desesperada, en cada maniobra para debilitar al peronismo y, sobre todo, en la ansiedad con la que intentan tapar un descontento social que ya no pueden ocultar.
No es solo una cuestión de impugnar un logo. Es el reflejo de un oficialismo acorralado por sus propios fracasos, que no encuentra otra estrategia que atacar a su sombra más temida, la de Alberto Rodríguez Saá.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El actual rector de la UNSL empezó a moverse electoralmente por pedido de Terrazas. Criticas de trabajadores por el uso proselitista de los recursos de la UNSL.
Eugenia Gallardo se hará cargo del plan que será usado con fines electorales. La falta de autocrítica del gobernador, la eyección de los radicales y las contradicciones del oficialismo sobre la politización en las escuelas.
Eugenia Gallardo se hará cargo del plan que será usado con fines electorales. La falta de autocrítica del gobernador, la eyección de los radicales y las contradicciones del oficialismo sobre la politización en las escuelas.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.