
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
Lo hizo con el voto de los dos concejales del oficialismo, luego de intentar una opereta a través de los medios del poggismo, en la que Ayala quedó muy mal parado.
Actualidad30 de diciembre de 2024Este lunes, el Concejo Deliberante de La Punta aprobó las vacaciones del intendente Luciano Ayala. El visto bueno llegó únicamente gracias a los votos de los concejales oficialistas Mario Gil y Roxana Oros. Como si fuera poco, en la misma sesión se avaló un tarifazo que promete hundir aún más los bolsillos de los vecinos de esta localidad serrana.
Desde el comienzo, todo olía a maniobra. El pedido de sesiones extraordinarias estaba tan mal fundamentado que ni un principiante en derecho administrativo lo hubiera redactado peor. Ninguna justificación real, ningún interés público a la vista. Solo la premura de Ayala por asegurar sus días de descanso. Para el intendente, la urgencia no era otra cosa que un boleto de salida, probablemente con destino al extranjero, mientras los vecinos enfrentan un fin de año con la ciudad al borde del caos.
La oposición no tuvo mejor suerte. Sus mociones fueron ignoradas con la elegancia de un portazo, y las reglas del juego democrático parecieron un mero decorado. Ni siquiera se les consultó formalmente el sentido de su voto, aunque ya habían anticipado su abstención. Este detalle no menor constituye una falta flagrante en la voluntad del cuerpo deliberativo, dejando abierta una peligrosa ventana legal a futuro.
Pero el circo no terminó ahí. Los cuatro expedientes se aprobaron con apenas dos votos, ignorando cualquier pretensión de consenso. Así, entre gallos y medianoche, Ayala no solo logró su ansiada escapada, sino también la imposición de un tarifazo.
Mientras el intendente se alista para sus vacaciones, los vecinos de La Punta enfrentan un panorama desolador. Servicios municipales precarios, tasas por las nubes y un 2025 que empieza con la sensación de que las prioridades del Municipio están, literalmente, en otro lado.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.