
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
Gabriel Blanco estaría a cargo de la gerencia de la empresa de transporte, tras la salida de Carlos Britos en medio del escándalo por los sobresueldos pagados a integrantes del gabinete de Jorge Gastón Hissa.
Actualidad28 de enero de 2025Favor con favor se paga, o al menos eso parece ser el dogma de Jorge Gastón Hissa. En la gestión municipal, los aliados tienen premio, y el intendente no escatima en devolver los "gestos de buena voluntad".
Un ejemplo reciente fue el de Laura Sánchez, quien, tras garantizar la mayoría en el Concejo Deliberante al pasarse de bloque, recibió como agradecimiento la presidencia del órgano legislativo. Ahora, la maquinaria de retribuciones se activa nuevamente, esta vez con Gabriel Blanco, un nombre que no llega sin antecedentes.
Blanco, ex vocal del Tribunal de Cuentas Municipal, estaría tomando las riendas de Transpuntano, la siempre cuestionada empresa de transporte. Este mismo Blanco fue una pieza clave en el circo mediático montado para dinamitar las cuentas de inversión del último año de Sergio Tamayo. Un informe cargado de inconsistencias y convenientemente alineado con la narrativa oficialista, como señaló el bloque Justicialista en su momento.
En aquella ocasión, el Tribunal de Cuentas se transformó en una extensión del equipo de campaña de Hissa, con resoluciones que más parecían guiones escritos para los medios aliados que auditorías serias. Ahora, el pago por esos servicios llega en forma de un puesto en una de las cajas más oscuras de la gestión municipal.
La llegada de Blanco coincide con la salida de Carlos Britos de la presidencia de Transpuntano, un movimiento que no se puede desligar del escándalo de sobresueldos que salpicó al gabinete de Hissa. Durante todo 2024, la empresa fue utilizada como una suerte de "banco interno" para abonar cifras millonarias a funcionarios como Andrés “Pocho” Heredia y Agustina Díaz Turk. Ambos, pese a sus sueldos en el Ejecutivo, encontraron en Transpuntano un generoso complemento salarial que no pasó desapercibido.
Con estos antecedentes, el arribo de Blanco parece menos un nombramiento técnico y más un gesto político. Una silla que, como otras en la gestión Hissa, se otorga no por capacidad, sino como recompensa por servicios prestados.
En los pasillos municipales ya suena otro nombre: Marcos Cianchino, otro ex integrante del Tribunal de Cuentas que podría encontrar su lugar en el organigrama municipal. Parece que la resolución contra la gestión no fue gratis. Pero, como siempre, los vecinos son los que terminan pagando.
Mientras tanto, Hissa, con su historial de gestión errática y su poco tacto político, sigue demostrando que puede no ser un buen intendente, pero sí un hábil cobrador y pagador de favores.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
Asegura que su gestión repavimentó más de 100 calles, pero en la realidad los vecinos dicen no verlas. Denuncian accidentes por los baches y se multiplican las críticas en las redes sociales.
En una de las reuniones de gabinete más calientes, el gobernador advirtió que Rodríguez Saá todavía tiene poder y pone nerviosa a toda la gestión.
Insólito e increíble. Eugenia Gallardo dijo en el canal oficial que el gobernador la nombró luego de mandarle algunos tips sobre el plan. Docentes y padres preocupados por la improvisación estatal.
El gobierno de Claudio Poggi atraviesa su momento de mayor tensión política, y la razón tiene nombre y apellido: Alberto Rodríguez Saá.
El gobierno aumentó la partida para el PANE. Además, politiza las escuelas mandando funcionarios a “controlar”, generando malestar entre docentes y trabajadores.
A 20 días de las elecciones, volverán a anotar gente como ya hizo el gobernador en otras elecciones. No hubo anuncios salariales, ni de obras de importancia.
Mientras Moriñigo le pega a Milei por el presupuesto universitario, en San Luis armó un evento con lujos y vuelos privados con el aval del gobierno de Poggi.