Hissa gobierna para las plazas mientras la ciudad pide mejores servicios
Jorge Gastón Hissa lleva 27 meses al frente de la intendencia de San Luis y el balance es difícil de esconder, la gestión municipal se redujo hasta caber en una plaza. Las intervenciones se limitan a pintura, juegos nuevos y actos de inauguración que el propio intendente vende como obras de envergadura. Mientras tanto, los problemas estructurales de la ciudad acumulan capas sin que nadie en el municipio los nombre.
La recolección de basura no funciona con ninguno de los esquemas implementados. El agua pierde calidad y fuerza. Las cloacas desbordan en las esquinas de distintos barrios y en el centro, el tránsito está mal regulado, los contenedores desbordados y las calles deterioradas. No son quejas aisladas, son el registro cotidiano que los vecinos vuelcan en redes sociales, el único canal donde encuentran alguna resonancia.
El perfil político de Hissa agrava el diagnóstico. No tiene gabinete con peso propio o lo que tiene no modifica la inercia. La comunicación institucional replica el estilo de los últimos ocho años sin ajustes ni autocrítica. La presencia del gobernador Poggi en los actos ya no convoca. A su vez, los trabajadores municipales lo observan con distancia creciente.
La pregunta que circula entre dirigentes de la capital no es nueva, pero se volvió más urgente, por qué Hissa apostó todo a las plazas y descuidó lo demás. La respuesta más frecuente apunta a la ausencia de ideas, no a una estrategia deliberada. En tres años no hubo un cambio de filosofía de gestión, ni un giro de agenda, ni una apuesta política que excediera el acto de barrio con foto o video incluidos. Lo peor es que el jefe comunal parece cada vez más inmerso en la ciudad que crearon en redes sociales y no ve lo que pasa en la realidad.