Cuando dijo “júzguenme a mí”… y cuando se escondieron
En medio del juicio por el colectivo, Alberto Rodríguez Saá dijo algo que en política casi nadie dice: “yo soy responsable, júzguenme a mí”. No mandó a un abogado, no buscó despegarse, no armó un discurso defensivo. Se paró y se hizo cargo.
No hace falta estar de acuerdo con él para entender lo que implica esa frase.
Ahora miremos qué pasó cuando la Justicia empezó a avanzar sobre funcionarios del gobierno de Poggi. Imputaciones concretas, causas pesadas, nombres propios. ¿Quién salió a decir “la responsabilidad es política y es mía”? Nadie. Ni una línea. Ni un gesto.
Lo que sí apareció fue otra cosa: la renuncia.
Y no como decisión política fuerte, sino como mecanismo de descarte. Hasta ayer eran funcionarios de confianza, parte del proyecto, caras del gobierno. Hoy son un problema que conviene aislar rápido. Se los corre y listo. Cada uno a arreglarse como pueda.
Ese es el dato que importa. En este gobierno, cuando la Justicia aparece, nadie te cubre.
No hay conducción que banque. No hay jefe que se ponga adelante. No hay “vení que esto es político y lo enfrento yo”. Hay silencio arriba… y soledad abajo.
Por eso la diferencia es tan clara que incomoda. Uno dijo “júzguenme a mí”. Acá el mensaje es otro: “arréglate solo”.