Hissa y el mito del “grupo minúsculo de vecinos que tiran basura” para justificar la mala gestión de los residuos en la ciudad
El intendente Jorge Gastón Hissa salió a justificar el colapso del servicio de recolección de residuos en San Luis con un argumento que encendió la indignación en redes, según él hay vecinos que esperan que pase el camión para sacar la basura y arrojarla en la calle. La frase, pronunciada en tono de denuncia, dio vuelta la responsabilidad hacia los ciudadanos en el momento en que la acumulación de residuos en calles, bulevares y espacios públicos alcanzó niveles que la propia gestión no puede ignorar.
Hissa lleva tres años al frente del municipio sin resolver uno de los problemas más visibles de la ciudad. En ese período anunció el plan PAS, el esquema de recolección integral y sucesivas incorporaciones de equipamiento. Ninguna de esas iniciativas logró bajar la presencia de basura en la vía pública. Lo que sí creció fue el catálogo de explicaciones.
La excusa y sus consecuencias
La mención a "un grupo minúsculo de vecinos que no respeta la normativa vigente" no es un dato verificable que la intendencia haya sostenido con evidencia. Es una lectura que Hissa dijo haber recibido de terceros, y que eligió reproducir públicamente como marco explicativo. El enojo fue inmediato, vecinos de distintos barrios respondieron con testimonios sobre camiones que no pasan, frecuencias incumplidas y acumulaciones en zonas que la intendencia no visita.
"Ponete a trabajar y dejá de buscar fantasmas", escribió un usuario. Otro apuntó: "La que faltaba es que ahora existan operativos para ensuciarle la ciudad". Algunos fueron más concretos: "Señor intendente, no pasan a levantar la basura y la gente la saca de su casa". El comentario que más circuló resumió el clima general de los vecinos "Cualquier excusa es buena para justificar la inoperancia".
El argumento además ignora la geografía del problema. Los puntos donde más basura se acumula no coinciden con zonas de difícil acceso: son arterias visibles, bulevares céntricos y esquinas de barrios con infraestructura básica. La explicación del "vecino irresponsable" no alcanza para cubrir esa geografía, y las voces que salieron a responderle a Hissa lo dejaron en evidencia con más eficacia que cualquier dato oficial.
Lo que quedó expuesto con las declaraciones del intendente no es una falla ciudadana sino una brecha entre el relato de gestión y la experiencia cotidiana de quienes viven en la ciudad. Tres años de planes sin resultado son un dato político, no una circunstancia.