Un carnaval sin alegría y los vecinos sin agua
Ayer comenzó el carnaval en la ciudad, pero el clima festivo estuvo ausente. Con una convocatoria más que discreta, el intendente Jorge Gastón Hissa hizo una breve aparición, con una sonrisa forzada y algunos pasos de baile entre un público reducido. Pero mientras en la Av. Lafinur sonaba la música, en la zona norte la realidad era otra: el barrio Eva Perón se quedó sin agua en plena ola de calor, con temperaturas superiores a los 40 grados.
Familias enteras buscaron alivio como pudieron, resignadas ante la falta de respuestas. No es la primera vez que un sector de la ciudad sufre cortes en el suministro de agua sin explicaciones claras ni soluciones concretas. Pero esta vez, mientras los vecinos padecían, la municipalidad montaba una celebración que muchos sintieron ajena e incluso insultante.
A esto se suma un detalle no menor: no hay registros públicos sobre los expedientes de contratación del evento. ¿Cuánto costó realmente este carnaval? ¿Quiénes fueron los proveedores? ¿Cómo se adjudicaron esos contratos? Preguntas sin respuesta en lo que parece haber sido, una vez más, el festival de la caja chica.
Porque si algo quedó en claro ayer, es que hay dos ciudades distintas: una que juega a la fiesta y otra que sobrevive al abandono.