Bancos internacionales alertan sobre el riesgo de un dólar atrasado en Argentina
Tres importantes bancos internacionales, Barclays, Citigroup y JP Morgan Chase, emitieron alertas esta semana sobre la apreciación del peso argentino, sugiriendo que esto podría estar afectando negativamente la actividad económica del país. En sus informes, los bancos resaltan la falta de claridad sobre cómo el gobierno de Javier Milei planea manejar los pagos de deuda que se avecinan hacia 2027, lo que genera incertidumbre en los mercados financieros.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha desestimado las preocupaciones, argumentando que la apreciación del tipo de cambio no representa un problema y que el crecimiento de las exportaciones es una señal de una economía más competitiva. Sin embargo, Barclays contradice esta afirmación, señalando que un superávit comercial por sí solo no es suficiente para descartar una moneda sobrevaluada. Este análisis pone de relieve el riesgo de que sectores clave de la economía, como la industria y la construcción, sufran debido a la falta de competitividad frente a bienes importados.
El diagnóstico de Barclays es contundente: la apreciación del tipo de cambio real podría estar limitando la demanda interna y afectando el empleo en sectores que dependen de mano de obra intensiva. A pesar de que el crecimiento del PIB fue de 2,1% en el último trimestre de 2025, la recuperación es desigual, con sectores como la agricultura y la minería avanzando, mientras que la industria y el comercio enfrentan caídas significativas. Esto es preocupante dado que estos últimos sectores representan casi la mitad del empleo privado en el país.
Asimismo, Citi advirtió sobre la persistente inflación y el riesgo de caer en un escenario de estanflación si la desaceleración se combina con una inflación elevada. En este contexto, la apreciación del peso podría ofrecer una oportunidad para acumular reservas, pero también podría generar tensiones que afecten la actividad económica y el acceso al financiamiento. La falta de una política monetaria clara y anclada a metas de inflación aumenta la incertidumbre sobre el futuro económico.
En resumen, los informes de los bancos internacionales coinciden en que, a pesar de un superávit comercial inicial y una mejora en las reservas, persisten serias dudas sobre la sostenibilidad del financiamiento externo. La situación se complica aún más con vencimientos de deuda que se aproximan y la necesidad de diversificar las fuentes de financiamiento, lo que vuelve a poner en el centro del debate la capacidad del gobierno para gestionar la economía en un entorno desafiante.