El gobierno anunció que reemplazará las luminarias LED que desaparecieron desde que asumió Hissa

Después de un año de oscuridad y de centenares de reclamos vecinales, la provincia se acordó de la oscuridad en el Corredor Vial. Más de 270 luces desaparecieron sin dejar rastro.

Actualidad21 de enero de 2025RedacciónRedacción
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Cuando se trata de hacer desaparecer lo evidente, el gobierno de San Luis tiene un don. Durante un año completo, los vecinos del Corredor Vial vivieron sumidos en una oscuridad que no solo era física, sino también administrativa. Las más de 270 luces LED, que habían iluminado la ruta desde Riobamba hasta el Hospital Ramón Carrillo en 2023, desaparecieron cuando Jorge Gastón Hissa asumió como intendente. 

Después de accidentes, robos y cientos de reclamos vecinales,  en pleno clima electoral, el gobernador Claudio Poggi sale al rescate de su alfil político. Con el anuncio de nuevas luminarias, intenta transformar el fracaso en oportunidad, y el desfalco en una “gran solución”. Pero el misterio sigue latente, qué pasó con las más de 270 unidades que desaparecieron.

Vecinos denuncian que fue la propia Municipalidad quien las retiró. No hubo vandalismo, no hubo saqueos: hubo precisión y velocidad, características más propias de un operativo planificado que de un robo al azar. Pero esa pregunta incómoda, la de “¿a dónde fueron a parar?”, sigue sin respuesta.

Concejales del Bloque Justicialista, presentaron un pedido de informe en 2024 para que la gestión de Hissa, diera cuenta del paradero de las luminarias. Pero como todos los pedidos, no hubo respuesta. 

Ahora llega la promesa de un sistema antivandálico, que se piensa para borrar el año de abandono. Poggi y su gobierno juegan al bombo mediático: crean el problema, lo maquillan como necesidad, y finalmente lo resuelven con fondos públicos. Todo, claro, enmarcado en una inauguración perfecta para la foto de campaña.

La fórmula es vieja, pero sigue funcionando. Un año de oscuridad, miles de vecinos ignorados, y ahora, bajo los reflectores electorales, la solución aparece como si fuera un acto de generosidad divina. Es el negocio de siempre: abandonar, gastar, reponer, y aplaudir.

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