"Nada era ético ahí": el testimonio de la ex secretaria de Bazla que lo complicó en la causa El Caburé
El miércoles 25 de marzo el juez Alfredo Cuello aceptó la imputación de Ricardo Bazla por ocho delitos en la causa El Caburé. Pero antes de llegar a esa audiencia, la Fiscalía construyó su caso con testimonios. Dos de los más contundentes provienen de quienes trabajaron junto al funcionario del gobierno de Claudio Poggi. El más novedoso es el de Nelly Adaro, su ex secretaria privada, y contiene una denuncia que hasta ahora no había trascendido.
Adaro: el testimonio clave
Nelly Adaro declaró el 19 de marzo ante la Unidad de Abordaje Fiscal de la Segunda Circunscripción Judicial. Había sido secretaria privada del funcionario desde mayo de 2024. Está de licencia psiquiátrica desde el 25 de febrero, por maltratos del propio secretario.
Su relato confirmó algo central: el campo El Caburé estaba bajo responsabilidad directa de Bazla, todo se consultaba con él y no existe ningún expediente administrativo sobre la cosecha del maíz. Para dimensionar ese dato, describió cómo funcionaba la repartición: toda contratación, incluso un almuerzo para 60 personas, se tramitaba por licitación y quedaba registrada en el sistema Tramix. La cosecha no dejó ningún rastro porque nunca se tramitó.
Pero el dato más grave no tiene que ver con el predio sino con lo que ocurrió después de que comenzaran las declaraciones judiciales. Según Adaro, Lucio Pereira, operador del secretario, le ofreció desde diciembre su propio cargo a Santiago Velasquez, ex director de sumarios administrativos, como contraprestación para que declarara en la causa. La maniobra habría sido ordenada por Bazla. Es decir: el titular de la Secretaría de Ética Pública habría intentado comprar un testimonio judicial ofreciendo un cargo público.
Adaro también describió la represalia contra Natalia Gil Ledesma, jefa de despacho y pieza clave en el manejo de expedientes del sistema Tramix. Gil Ledesma fue la tercera colaboradora interna que declaró ante la Fiscalía, aunque su testimonio no trascendió. La reacción del secretario habló por él: Pereira dijo que "cuidaba su culo, no al secretario", y le pidió la renuncia de inmediato.
Al cerrar su testimonio, Adaro fue directa: "Sentí una gran decepción de esa secretaría porque nada era ético ahí."
"Yo era un cadete"
El otro relato que pesó en la causa es el de Darío Oviedo, ya conocido pero no menos contundente. Declaró que fue Bazla quien le ordenó buscar un contratista para cosechar el maíz ante el avance del tiempo. Consiguió los presupuestos, redactó un borrador de contrato y lo consultó con Víctor Endeiza, que aprobó por WhatsApp. El documento lo firmó el propio secretario en representación del gobierno provincial, con el contratista Anselmi.
Lo que ese testimonio dejó en claro, y que la querella también confirmó, es que Endeiza no fue un actor periférico: manejó los movimientos que se hicieron en el predio y dio el visto bueno a decisiones clave. Por eso la querella analiza formularle cargos.
Cuando empezó el proceso judicial, Bazla, que había dado las órdenes y suscrito el contrato, intentó cargarle la responsabilidad penal a su subordinado. "Yo era un cadete", dijo Oviedo. Calificó la maniobra como "mezquina y cobarde".
La renuncia que llegó minutos después
El juez Cuello no solo aceptó los cargos: le prohibió a Bazla acercarse a Terrazas del Portezuelo y tomar contacto con funcionarios del gobierno para no entorpecer la investigación. Minutos después de conocida la resolución judicial, apareció la renuncia. El secretario de Ética Pública dejó el cargo el mismo día que la Justicia lo imputó por ocho delitos. Sus propios colaboradores habían explicado por qué y el círculo de imputados podría no estar cerrado.