No eran dos. Eran tres
Ese vacío no fue casual. Durante dos años se montó una maquinaria política, judicial y mediática para sostener una acusación que en el juicio no apareció. Incluso dentro del propio proceso hubo movimientos forzados que terminaron desordenando la estrategia oficial y dejando más dudas que certezas .
Hoy aparecen los números de la pauta. Más de un colectivo y medio invertido en publicidad digital por algunos medios. Pero eso no es lo que se pagó: es lo que se gastó. Y ningún medio invierte esas cifras para perder plata.
Entonces la cuenta real cambia. Si eso es lo visible, lo que hubo detrás necesariamente es más. Mucho más. Porque en el medio de todo eso hubo un objetivo concreto: sostener un clima, presionar, empujar un resultado.
La pregunta ahora es otra: ¿alguien va a investigar esto de oficio? Porque si el resultado judicial no acompañó el relato, pero el relato igual se sostuvo durante meses, entonces el problema ya no es un expediente.
Es el uso del poder para intentar torcerlo.
No eran dos.
Eran tres.
O más.