Trump promete apoyo a los iraníes en protesta y escala la tensión con Teherán

El presidente de EE.UU. pidió a los manifestantes que “tomen las instituciones” y aseguró que “la ayuda está en camino”. Denunció ejecuciones y prometió “acciones muy fuertes” si la represión continúa. La crisis en Irán deja miles de muertos y ya se vuelve un tema de política global.

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Una pancarta con la imagen del difunto jefe de la Guardia Revolucionaria, el mayor general Hossein Salami, en Teherán

Donald Trump volvió a agitar el tablero internacional este fin de semana, al enviar un mensaje directo a los manifestantes iraníes que desde diciembre protestan contra el régimen islámico. En su red social Truth Social, el presidente de EE.UU. les pidió que “sigan protestando” y “tomen las instituciones”, asegurando que “la ayuda está en camino”. Si bien no precisó qué tipo de asistencia implicaría esa promesa, fuentes de su entorno deslizaron la posibilidad de sanciones y presión diplomática más severa.

Las declaraciones llegan en el momento más crítico de la crisis interna en Irán. Según cifras difundidas por organismos internacionales, la represión estatal ya dejó más de 2.000 muertos, miles de detenidos y denuncias de ejecuciones sumarias. Trump exigió el fin inmediato de esa violencia y advirtió que “los responsables pagarán un precio muy alto”, una frase que eleva el tono de confrontación con el gobierno iraní.

En paralelo, la Casa Blanca anunció la suspensión de todas las reuniones bilaterales con representantes iraníes, y Trump sostuvo en entrevistas que Estados Unidos tomará “acciones muy fuertes” si el régimen avanza con penas de muerte contra manifestantes. La postura oficial busca mostrar un cambio de estrategia respecto a gobiernos anteriores: ahora Washington pretende interpelar directamente a la población iraní, más allá de los canales diplomáticos.

Desde Teherán, la respuesta no tardó en llegar. Autoridades del régimen acusaron a EE.UU. de estar “detrás de la agitación interna” y consideraron las declaraciones de Trump como un intento de intervención extranjera. Mientras tanto, la comunidad internacional comienza a posicionarse: varios países europeos condenaron la represión, y algunos gobiernos ya discuten sanciones específicas contra miembros del aparato de seguridad iraní.

La crisis en Irán deja de ser un conflicto doméstico para transformarse en un nuevo eje de disputa geopolítica. Trump busca capitalizar el escenario para fortalecer su liderazgo global, pero el riesgo de escalada es real. La represión en las calles, la respuesta estadounidense y el silencio de algunos actores clave anticipan un 2026 con más tensión en Medio Oriente y con los ojos del mundo nuevamente puestos sobre Irán.

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