Irán confronta a Milei por declarar terrorista a la Fuerza Quds

Teherán rechazó la decisión del Gobierno argentino de incluir a la Fuerza Quds en el listado de organizaciones terroristas. La medida, anunciada por la gestión de Javier Milei, generó una advertencia directa de respuesta diplomática y reabre un frente sensible en la política exterior.

RedacciónRedacción
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El gobierno de Irán rechazó formalmente la decisión de la Argentina de catalogar como organización terrorista a la Fuerza Quds, un cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria iraní. La reacción incluyó una advertencia explícita de que habrá una respuesta, elevando la tensión bilateral tras el anuncio impulsado por la administración de Javier Milei.

La decisión argentina se conoció en el marco de una política exterior alineada con Estados Unidos e Israel, que el Gobierno presenta como un giro estratégico respecto de gestiones anteriores. La inclusión de la Fuerza Quds en el registro de terrorismo no es un gesto aislado: consolida un posicionamiento ideológico que Milei ha explicitado desde la campaña y que ahora se traduce en actos formales del Estado.

Desde Teherán, la respuesta fue inmediata. Las autoridades iraníes calificaron la medida como ilegítima y advirtieron que afectará las relaciones bilaterales. El mensaje apunta a la responsabilidad directa del Ejecutivo argentino y deja en claro que la decisión no será tratada como un gesto retórico, sino como un acto hostil en términos diplomáticos.

En la Argentina, el anuncio se produjo sin debate público previo ni explicaciones detalladas sobre sus consecuencias prácticas. El Gobierno no precisó el alcance jurídico interno ni el impacto en materia de seguridad o relaciones internacionales, más allá de encuadrarlo en la lucha global contra el terrorismo.

El episodio vuelve a exponer una contradicción central del relato oficial: mientras se proclama una política exterior pragmática y orientada a los intereses nacionales, se adoptan definiciones de alto voltaje geopolítico sin una estrategia comunicada ni consensos institucionales visibles. La advertencia iraní coloca ahora a la Cancillería frente a un escenario que excede el gesto simbólico y tendrá costos políticos concretos.

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