Cuenta regresiva por la reforma laboral: tensión en Casa Rosada y choque por Ganancias
El oficialismo acelera definiciones para cerrar el texto de la reforma laboral antes de que el clima político y sindical termine de empantanarla. En la mesa se discuten cambios en indemnizaciones, convenios y modalidades de contratación, mientras el Gobierno busca mostrar “modernización” y los gremios advierten sobre pérdida de derechos y mayor precarización.
La reunión en Casa Rosada dejó en claro que el margen es estrecho. Gobernadores, legisladores dialoguistas y representantes sindicales presionan para introducir límites, mientras el Ejecutivo insiste en que sin una reforma profunda no hay competitividad ni empleo genuino. El problema es que la letra chica empieza a generar más resistencia que consensos.
El principal punto de choque es Ganancias. La decisión oficial de volver a gravar salarios reabrió un conflicto político y social que el Gobierno subestimó. Para los sindicatos, no hay reforma posible si el ajuste vuelve a caer sobre el ingreso de los trabajadores. Para el Ejecutivo, ceder en Ganancias implica perder recursos fiscales en un esquema de déficit cero rígido.
El escenario es de final abierto. Si el Gobierno fuerza el avance sin acuerdos mínimos, la reforma puede nacer judicializada y con conflicto en la calle. Si cede demasiado, choca con su propio relato de ajuste sin concesiones. La última semana no define solo una ley: define el rumbo del vínculo entre el Gobierno y el mundo del trabajo.